Día Mundial del Emprendimiento: cuando un sueño se convierte en forma de vida
- CDM Club de Marketing
- 16 abr
- 2 Min. de lectura
Hay algo que no se dice tanto del emprendimiento: no empieza con un plan.
Empieza con una inquietud.
Club de Marketing nace así.
No como una empresa. No como una estructura.
Sino como una pregunta.
Mientras Ariel Rizzo estudiaba Licenciatura en Comercialización, entendió algo simple pero determinante: el marketing no estaba en las pymes. Era territorio de grandes empresas. Las chicas, las que más lo necesitaban, no tenían acceso, ni equipo, ni dirección.
Ahí aparece el primer movimiento.
No perfecto. No estructurado. Pero concreto.
Junto a dos amigos de la secundaria, empiezan haciendo vidrieras. Diseño. Ejecución. Trabajo real, de calle, de cliente a cliente. Sin romanticismo. Con aprendizaje constante.
Como en todo emprendimiento, los caminos cambian. Algunos socios toman otro rumbo. Aparece una nueva etapa, una nueva sociedad. Y algo se mantiene: el foco en las pymes.
Durante años, Club de Marketing fue eso: una micro consultora.
Chica. Flexible. Cercana.
Trabajando a pulmón con emprendedores, profesionales, empresas que necesitaban ordenar su comunicación, entender su mercado, vender mejor.
Sin estructura grande. Pero con una convicción clara.
Con el tiempo, ese emprendimiento crece.
Se profesionaliza. Se ordena. Se convierte en empresa.
Empiezan a sumarse personas. Equipos. Clientes más grandes.
Proyectos más complejos.
El trabajo cruza fronteras: Panamá, Ecuador, Uruguay, Chile.
Capacitaciones, investigaciones de mercado, acompañamiento estratégico.
Siempre con el mismo eje: entender el negocio y hacerlo crecer.
Lo que empezó como una inquietud de un estudiante, se transformó en algo más profundo: una forma de vida.
Y ahí está, quizás, el verdadero significado de emprender.
No es solo crear algo.
Es sostenerlo en el tiempo.
Es adaptarse cuando los caminos cambian.
Es seguir cuando otros se van.
Es crecer sin perder el origen.
Hoy, Club de Marketing después de 26 años, trabaja como el departamento de marketing externo de muchas empresas Pymes y asiste a las grandes empresas en servicios puntuales de investigación de mercado y capacitaciones.
Pero no pierde esa esencia.
La de haber estado del otro lado. La de haber sido también un emprendimiento que necesitaba orden, dirección y crecimiento.
En un contexto donde emprender muchas veces se idealiza, esta historia baja a tierra algo importante:
Los negocios no crecen solo por ideas. Crecen por decisión, por constancia y por evolución. Y cuando eso se sostiene en el tiempo, deja de ser un proyecto. Se convierte en identidad.
Porque emprender no es solo empezar.
Es construir algo que te termine construyendo a vos.


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